Monday, July 2, 2012

Hungría y la República Checa/Hungary and the Czech Republic


Lincoln Díaz-Balart con el Primer Ministro Viktor Orbán en Budapest, junio, 2012

Por Lincoln Díaz-Balart


Durante un viaje en el ejercicio de mi profesión de abogado internacional estuve la semana pasada en Budapest y Praga, las capitales de Hungría y la República Checa.



En Budapest tuve el honor y el placer de reunirme con el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán y su asesor de política exterior, Jeno Megyesy. El Primer Ministro Orbán, además de ser un gran líder, es un amigo extraordinario de la causa de la libertad de Cuba, como lo son también su asesor en asuntos internacionales Megyesy, el Embajador de Hungría en Estados Unidos Gyorgy Szapáry y el Ministro Consejero de la Embajada húngara, Andras Bacsi-Nagy. 



Yo he hablado en varias ocasiones del concepto de la nueva vecindad. En el pasado, los vecinos de un país eran determinados solo por la geografía. Hoy, experiencias comunes, aspiraciones, valores y la solidaridad determinan quienes son nuestros vecinos, tanto o más que la geografía. Ningún ejemplo de esto puede ser más dramático que cuando pensamos en Cuba, la República Checa y Hungría. Debido a la similitud de experiencias y valores, a la solidaridad y a las aspiraciones de esos pueblos, se puede decir que los pueblos de Cuba, Hungría y la República Checa son vecinos. 

Los tres pueblos sufrieron muchas décadas de opresión comunista. Los tres aspiran a la libertad y la democracia. 

Los tres pueblos genuinamente entienden las realidades de los otros y desean lo mejor para el futuro de los otros. En este nuevo mundo en que vivimos, Cuba, Hungría y la República Checa son vecinos. Nunca he sentido más firmemente la realidad de ese concepto que cuando he estado reunido con nuestros grandes amigos húngaros y checos.



Recuerdo como Viktor Orbán “adoptó” públicamente en el 2007 al entonces preso político, Dr. Oscar Elías Biscet, y los múltiples otros actos de solidaridad de Orbán con la oposición cubana desde entonces, como su carta de apoyo a la nominación de Guillermo Fariñas para el premio Sajarov del Parlamento Europeo en 2010. Espero sinceramente que el Primer Ministro Orbán nos visite pronto en Miami para que el exilio cubano pueda agradecerle personalmente su solidaridad con la causa de Cuba libre.



En Praga la semana pasada fuimos recibidos por el amigo Martin Palous, valiente signatario de la Carta 77 en 1977, ex-preso político de los comunistas, y más tarde asesor muy cercano del legendario presidente checo Vaclav Havel, Vice Ministro de Asuntos Exteriores y Embajador checo en Naciones Unidas y en Estados Unidos. Palous es una figura verdaderamente histórica, que siempre tendrá el agradecimiento de los cubanos por su excepcional solidaridad con la causa de la libertad. 



Hoy en día Martin Palous es profesor de la “Florida International University” y continua siendo un muy especial amigo de la libertad de Cuba. Palous me llevó al Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Checa, donde tuve un dialogo a fondo con varios funcionarios, incluyendo el director de asuntos políticos Pavel Fischer y el director de asuntos latinoamericanos Imrich Kliment. Y pude agradecerle una vez más a la República Checa su solidaridad verdaderamente excepcional con la causa de la libertad de Cuba a través de las últimas décadas.

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By Lincoln Diaz-Balart

Last week, during a trip in my professional capacity as an international lawyer, I traveled to Budapest and Prague, the capitals of Hungary and the Czech Republic.

In Budapest, I had the honor and pleasure of meeting with the Hungarian Primer Minister Viktor Orbán and his foreign affairs advisor, Jeno Megyesy. Prime Minister Orbán, in addition to being a great leader, is an extraordinary friend of the cause of free Cuba, as are his foreign affairs advisor Megyesy, the Hungarian Ambassador to the United States, Gyorgy Szapáry, and the Embassy’s Deputy Chief of Mission, Andras Bacsi-Nagy.
           
I have spoken on several occasions of the concept of the new neighborhood. In the past, a country’s neighbors were determined solely by geography. Today, common experiences, aspirations, values, and solidarity determine who a country’s neighbors are, as much as or more so than geography. No example of this can be more dramatic than when we think of Cuba, Hungary and the Czech Republic. Due to the similarity of experiences and values, solidarity, and the aspirations of those peoples, one could say that the peoples of Cuba, Hungary, and the Czech Republic are neighbors. The three peoples suffered many decades of communist oppression. The three aspire to freedom and democracy. The three genuinely understand the realities of the others and hope for the best for the others. In this new world in which we live, Cuba, Hungary, and the Czech Republic are neighbors. I have never felt the reality of that concept more strongly than when I have conversed with our great Hungarian and Czech friends.

I recall when Viktor Orbán publicly “adopted” the then political prisoner, Dr. Oscar Elias Biscet in 2007, followed by many other acts of solidarity by Orbán with the Cuban opposition since then, such as his letter in support of the nomination of Guillermo Fariñas for the Sajarov Award of the European Parliament in 2010. I sincerely hope that Prime Minister Orbán will visit us soon in Miami so that the Cuban exile community can personally thank him for his solidarity with the cause of free Cuba.

In Prague last week, we were received by our friend Martin Palous, brave signatory of “Charter 77” in 1977, former political prisoner of the communists, and later a close advisor to the legendary Czech president Vaclav Havel, Deputy Minister of Foreign Affairs and Czech Ambassador to the United Nations and the United States. Palous is a truly historic figure, who will always have the gratitude of the Cuban people for his exceptional solidarity with the cause of freedom. Today, Martin Palous is a professor at Florida International University and continues to be a very special friend of the freedom of Cuba. Palous took me to the Ministry of Foreign Affairs in Prague, where I had a profound dialogue with various officials, including the director of political affairs Pavel Fischer and the director of Latin-American affairs Imrich Kliment. And I was able to thank the Czech Republic once again for its truly exceptional solidarity with the cause of free Cuba during the last decades.

Monday, May 14, 2012

LA HISTORIA SE REPITE COMO INFAMIA



Por Orlando Fondevila
Se observa una especie de convulsión originada en el hoy geriátrico represivo que por más de medio siglo -¡se dice pronto!- hace y deshace desde el poder tiránico en Cuba. Más bien deshace. Esa convulsión, cuya onda expansiva se extiende hacia otras latitudes y afecta a sectores vinculados al régimen de alguna forma, huele a chamusquina. De lo que se trata es, con evidentes prisas, de buscar un modo de salvación en los finales. Una desesperación por hallar una salida a una continuidad aunque sea simulada. Quienes han usurpado a sangre y fuego el poder por tanto tiempo, sin escrúpulos y sin piedad, arrasando con todo, buscan ahora, y encuentran, extrañas y obscenas alianzas que les permitan conservarlo, aunque tengan para ello que repartir algunas migajas. Lo tremendo es que sectores antaño perseguidos, humillados y despreciados, entre los que destacan la jerarquía de la Iglesia Católica y antiguos y nuevos, reales o supuestos enemigos, acudan temblorosos al convite de la traición.
Los acontecimientos relacionados con esta estrategia diseñada en el geriátrico- represivo, se precipitan en infame cascada en los últimos tiempos. Penosamente la jerarquía católica cubana parece estar desempeñando el papel principal. Da la impresión de que el Cardenal y los Obispos que se pasean en los mismos Mercedes-Benz que la alta nomenclatura geriátrica, han sido contratados y actúan como dóciles funcionarios del régimen. No solo el Cardenal se mueve como una especie de ministro de exteriores alternativo por los centros de poder en el mundo, en misiones secretas o públicas, sino que él y los Obispos de la Iglesia ponen los recursos y las influencias de la institución al servicio de los intereses y de la propaganda del régimen. Organizan encuentros –saraos y prestan las páginas de sus Revistas para la propaganda de los represores, y ellos mismos se tornan los mejores voceros de la misma. Sirven de anfitriones y de tribuna, de coartada “buenista” a traidores conocidos o solapados, así como a manifiestos agentes de influencia. Larga es la lista. Entre los primeros destaca Carlos Saladrigas, que por cierto no es el único, digamos empresario o ricachón, que busca salvar al régimen y de paso hacerse con algunos despojos con los que engrosar su billetera. Se sabe que se le han unido algunos otros nombres conocidos. Entre los agentes de influencia, unos “sembrados” y otros simplemente miserables morales y/o intelectuales, tendríamos como más visibles, pero no únicos, a los inefables “académicos” López Callejas (alias López –Levy), Jorge Domínguez, Juan Antonio Blanco, Jorge Duany y unos cuantos más. Esto por no mencionar a los traidorzuelos de antigua data.
Obispos y embajadores del castrismo intentar propagar por todo el mundo la imagen de una supuesta Cuba cambiante y reformista dibujada por la gerontocracia represiva de La Habana. Para cumplir sus objetivos y casi siempre bajo los auspicios de la Iglesia, se han convertido en habituales de presuntos eventos académicos en la Isla. Aunque no desdeñan la realización de Seminarios y Encuentros en Madrid y en los Estados Unidos. Presentan en La Habana informes y libritos. Se auxilian de algunas instituciones ad hoc como el Cuban Research Institute de laFIU y también, cómo no, de Asociaciones representativas de la izquierda más radical de los USA. Utilizan y alientan las políticas de cómplice acercamiento obamistas. Venden en sus solemnes y afectadas reuniones diversas golosinas para incautos o para desvergonzados, según sea el caso. Venden la necesidad de “subirse al tren de los cambios” (Saladrigas dixit) que, afirman, están ocurriendo en la sociedad cubana. Que el exilio, para ellos vocablo suavizado en “diáspora”, corra a invertir en puestos de frita en Cuba, eso sí, siendo respetuosos con el geriátrico represivo y sus descendientes. La Iglesia conseguirá, siempre que se mantenga obsequiosa, algunos permisos menores.
La lectura de todo lo que está ocurriendo debe ir más allá de lo anecdótico o de considerarles como hechos aislados. El proceder de la Iglesia y de las últimas y canallescas declaraciones del Cardenal Ortega, la ofensiva entreguista de Saladrigas y sus seguidores y/o paniaguados, el descarado pseudo-academicismo de abiertos o simulados partidarios de la tiranía, forman parte de toda una trama estratégica diseñada por la gerontocracia represiva.
Salvando las distancias de época, de actores y circunstancias, la tiranía y sus cómplices quieren repetir la traición de que fueron objeto el pueblo cubano y quienes habían peleado por su independencia en el siglo XIX. Como ha expuesto brillantemente Rafael Díaz Balart, una de las causas esenciales de las vicisitudes políticas de la República cubana nacida en 1902, es la de que los verdaderos hacedores de la independencia quedarían marginados de los poderes políticos, pero sobre todo de los económicos. Efectivamente, como consecuencia del Tratado de París, las propiedades de los españoles y las de los autonomistas fueron respetadas, mientras que las de aquellos que las habían perdido peleando por la independencia no fueron resarcidas o indemnizadas. Por otra parte, los integrantes del Ejército Libertador, simplemente fueron licenciados y regresados a la vida civil, literalmente “con una mano delante y otra atrás”. No es una simple anécdota que a Quintín Banderas, bravo general de las tres guerras, le ofrecieran un empleo de barrendero. Los cargos de responsabilidad política corresponderían en su , mayoría a los autonomistas, que eran los que “sabían”, los intelectuales, los que estaban preparados. Ya desde el primer gobierno interventor de Leonard Wood, sus principales ministros y colaboradores provenían del sector autonomista. No se trata de descalificarlos sin más, porque algunos de ellos sirvieron lealmente a los intereses del país, por supuesto, sin descuidar nunca sus propios intereses. De lo que se trata es de constatar una realidad radicalmente injusta. Esta injusticia marcaría el devenir de la joven República. Dejaría secuelas indeseables. Ciertamente el poder colonial había sido desplazado. Ya no se recibirían órdenes de la antigua Metrópoli, ni se le pagarían onerosos tributos, pero de facto el poder quedaba en manos de los mismos.
Hoy, pretenden repetir, con sus lógicas variantes, la misma historia de infamia. En el guión diseñado, el poder político estaría, en la “nueva” Cuba que preparan, en manos de los mismos. La misma tiranía, es decir, sus descendientes, con vistosos ropajes reformistas. El poder económico en manos de generales y doctores provenientes de la nomenklatura, que se harían con las propiedades más importantes, solos o en alianza con intereses extranjeros, o con cubanos “respetuosos” que se subirían entusiastas al tren, como Saladrigas y comparsa. A su vera, los “sabios académicos” de afuera y de adentro, y algún que otro politiquillo  pícaro e igualmente “respetuoso”. Y la Iglesia, aquella Iglesia que respaldó en el siglo XIX al poder colonial, del cual formaba parte, ahora vuelve a las andadas, sin las justificaciones que entonces pudo tener. Perdedores serían los de siempre: el pueblo y los combatientes descapitalizados, la chusma “con bajo nivel cultural” (Cardenal Ortega dixit).

El panorama que tienen ante sí los defensores de la libertad y todo el pueblo de Cuba, es ciertamente complejo y peligroso. De tener éxito la estrategia de la gerontocracia represiva castrista, las heridas de la historia quedarían abiertas y el futuro podría ser peor que todo lo vivido. La verdadera libertad, la verdadera justicia, nuevamente pospuesta y traicionada, no podría ser, en ningún caso, definitivamente cancelada. La lucha por alcanzarlas continuaría, nadie lo dude, en las nuevas generaciones del siglo XXI. Cuba no se merece tamaña traición. Los patriotas cubanos, acompañados o solos, debemos impedir la continuidad de la tiranía, por otros medios, que nos quieren imponer.

Wednesday, May 2, 2012

¿Cardenal o vocero del totalitarismo cubano?



Por Normando Hernández


En enero de 2011, publiqué en diariodecuba.com un comentario titulado ¿Cómo entender al Cardenal? En el mismo analizaba como el máximo representante de la iglesia católica cubana cogía el Pulpito de la iglesia para servir de vocero del gobierno  totalitario imperante en Cuba, para promocionar las supuestas reformas que habían emprendido los hermanos Castro. Asimismo el cardenal responsabilizaba al pueblo si las “reformas” fracasaban.


En el artículo de marras recomendaba, para poder entender al cardenal, un juego infantil que me enseñó mi hijita; llamado “El mundo al revés”. El juego consiste en interpretar de forma contraria todo lo que decimos.

Hoy más que nunca toma vigencia entender, al revés, lo que expresa el cardenal Jaime Ortega y Alamino.

Decir en el foro Iglesia y Comunidad: un diálogo sobre el rol de la Iglesia Católica en Cuba, auspiciado por el Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller, de la Universidad Harvard, en Cambridge, Massachusetts, que el grupo de los 13 opositores,  pertenecientes al Partido Republicano de Cuba (PRC), que tomaron la Basílica Menor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, en Centro Habana, el 13 de marzo “no fueron sacados a la fuerza”, además de ser  una ofensa a la inteligencia humana ya que solo la palabra desalojo lleva implícita en sí la violencia; hay que interpretarlo de forma contraria y creer lo que aseguró,  Emilio Torres Pérez, uno de los ocupantes: "Fuimos sacados brutalmente del templo".

Por otro lado utilizar la terminología de los liberticidas que mandan en Cuba y expresar que todos los ocupantes pacíficos de la iglesia “eran antiguos delincuentes” tenemos que interpretarlo como los héroes de hoy que serán mártires mañana si nos guiamos por el cardenal Ortega. Decir: “había toda una gente allí sin nivel cultural” hay que dilucidar que los ocupantes son expertos en lucha de La acción noviolenta, discípulos de las enseñanzas de Martin Luther King Jr., Mahatma Gandhi, Gene Sharp. Asimismo asegurar: “algunos con trastornos sicológicos”  tenemos que definirlo como que son unas de las personas más cuerdas que existen hoy dentro de Cuba. Además, las palabras del cardenal dirigidas a estos cubanos son una falta de respeto a la dignidad humana y sus criterios completamente contrarios a la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo que, en sus últimos momentos de su paso por la tierra, colgado en la Cruz llegó a encontrar bueno a uno de los dos delincuentes entre los que estaba crucificado.

Pero la cobardía del cardenal Ortega no tiene límites. Revelar una supuesta conversación que sostuvo con el Obispo Agustín Román, que no puede defenderse porque recientemente falleció, es de muy baja catadura moral. Afirma el Sr. Ortega: “Román, me llamó aparte y me dijo: ‘En tus discursos, en tus homilías, tú hablas de reconciliación. No menciones esa palabra en Miami’”, recordó Ortega. “Me costó quitarla pero él conocía mejor el terreno que yo. Pero es terrible que un obispo, que nosotros tengamos que callar esa palabra que es nuestra, que es propia del cristianismo”. Ahora habría que preguntarle al cardenal si reconciliación para él significa solidarizarse con el victimario y darle la espalda a la víctima. Si reconciliación es despreciar a “antiguos delincuentes” denigrar a las personas “sin nivel cultural” o darle la espalda a los que tienen “trastornos psicológicos”. Quizás reconciliación para el cardenal es alinearse, ser cómplice y vocero de los que tienen, no solo las manos, sino hasta las entrañas manchadas de sangre en Cuba.

Sobre  nuestro destierro el cardenal afirmó que las Damas de Blanco estuvieron de acuerdo con el exilio forzado. ¡Ya sabemos como entender las afirmaciones del cardenal!

En mi caso muy particular cuando el cardenal me llamo a la prisión para informarme que sería puesto en libertad si aceptaba ser trasladado a España junto a mi familia le dije que sí y le di las gracias por su gestión. No me dejaron despedirme de mi padre, hermana y sobrinos. Me encontré en el aeropuerto con mi esposa e hija y en nuestro pasaporte estamparon SALIDA DEFINITIVA. Ahora no me arrepiento del paso que di, pero sí en haber confiado en un cardenal vocero del totalitarismo cubano.

Monday, April 16, 2012

Cuba Será Libre


Por Lincoln Díaz-Balart

            El 12 y 13 de este mes estuve en Bogotá, Colombia, en mi condición de abogado internacional. En la capital colombiana me entrevistó el periódico digital Confidencial Colombia, un medio de prensa que está teniendo cada día mayor impacto en ese gran país suramericano. A continuación reproduzco la entrevista, que tomó lugar antes del comienzo de la “Cumbre de las Américas” el fin de semana siguiente, en la ciudad de Cartagena.

            Es realmente chocante la falta de solidaridad en los gobiernos de Latinoamérica hacia el pueblo cubano y su derecho a ser libre. Intenté en la entrevista analizar el por qué de esa condenable falta de solidaridad.

            Mas tarde, en la “Cumbre”, el Presidente Santos de Colombia, en sus palabras de apertura, se refirió a la dictadura militar de los Castro como “Cuba” y apoyó el ingreso de la dictadura en el sistema interamericano. De esa forma, Santos le dio su visto bueno a las torturas de la tiranía militar cubana a los presos políticos y a las agresiones diarias que reciben los que luchan en la isla por los derechos humanos que el sistema interamericano dice apoyar.

            La periodista de “Confidencial Colombia” escribió en su introducción a la entrevista conmigo que yo insisto en la necesidad de trabajar por la libertad de Cuba “aún a pesar de las constantes criticas a su posición, pues en un sector de cubanos residentes en la Florida y de algunas publicaciones de prensa lo que hace Diaz-Balart es vender a Cuba”. Creo que la periodista tenía la obligación profesional de citar con nombres y apellidos a los que me atacan de esa forma. Pero, así es la prensa en los países libres. Pueden publicar (y menos mal que pueden) lo que quieren. Como también pueden dejar de publicar lo que quieren. En esta entrevista, por ejemplo, yo expliqué (pero la periodista no incluyó en la entrevista publicada) como la Unión Europea (entonces conocida como la Comunidad Europea) no solo insistió en que España y Portugal fueran democracias representativas antes de permitirles el ingreso en la Unión Europea, sino que tuvieron que pasar 10 años desde que sucedieron las transiciones democráticas en España y Portugal tras el fin de las dictaduras de Franco y Oliveira Salazar/Caetano, para que la Unión Europea aceptara la entrada de esos dos países. Expliqué como esa política de Europa hacía los pueblos de España y Portugal constituyó un importante ejemplo de solidaridad que fue fundamental en sus transiciones democráticas. Solidaridad, que, bochornosamente y para su eterna vergüenza, Latinoamérica le niega al pueblo de Cuba en ésta trágica etapa de su historia. A continuación reproduzco mi entrevista en Confidencial Colombia:

Confidencial Colombia: ¿Cómo lee usted la “campaña” que se ha emprendido en el marco de la Cumbre de las Américas en relación a Cuba y a una posible participación de la Isla en próximos encuentros?
LDB: Es fundamental que el pueblo de Cuba participe pero a través de un gobierno electo, representativo. Es un grave error llamar a los opresores, a los carceleros del pueblo, como Cuba. Cuba es el pueblo oprimido que merece ser libre. Naturalmente ese pueblo merece ser parte de foros internacionales. Pero no se debe confundir los opresores con los cubanos. Sin embargo, veo que es muy común en Latinoamérica llamar a los opresores del pueblo como Cuba. Es una realidad que choca y considero impropia, por eso siempre trato de recordarles que hay un pueblo cubano oprimido que merece manifestarse en elecciones libres y en un Estado de derecho.


CC: ¿A su consideración a qué se debe la insistencia de algunos presidentes de la región en que el tema de Cuba sea analizado en el marco de la Cumbre?
LDB: ¿Por qué la insistencia en llamar a los Castro Cuba? Franco estuvo en el poder durante 40 años y nunca fue invitado a un foro, al contrario. ¿Por qué Latinoamérica insiste en llamar a los carceleros como Cuba? Pareciera que no existe el pueblo de Cuba.


CC: ¿Cree que esta “campaña” a favor de Cuba se debe a un lobby previo de los Castro?
LDB: Los Castro tienen la chequera y los maletazos de Chávez. Recuerde que se agarró uno que iba para la presidenta de Argentina. Estamos en la era de los maletazos y esa es la realidad del hemisferio. Fidel Castro tiene una colonia en Venezuela y por lo tanto él controla la chequera de Chávez así sea Raúl Castro el que tenga los títulos de poder. Fidel dirige los maletazos del presidente de Venezuela. Esa es la repuesta a su pregunta. ¿Por qué ese lobby a favor de los Castro cuando ellos acaban de dejar morir a un preso político de hambre después de que le negaron el agua?


CC: ¿La posición tan radical del presidente Rafael Correa de Ecuador fue planeada desde Cuba?
LDB: Estamos en la era de los maletazos. Yo no creo en la ideología que supuestamente motiva a gente como Correa y Evo Morales. No se puede estar ideológicamente apoyando a un sistema que le niega el agua a los presos políticos, que agrede físicamente a las mujeres disidentes como las Damas de Blanco.


CC: ¿Cómo califica la posición del presidente Juan Manuel Santos frente al tema de Cuba y su reciente visita a la isla?
LDB: Muy triste porque no veo liderazgo. No entendí el viaje de Santos, fue confuso el motivo. Quiero dejar claro que yo no estoy acusando al presidente Santos de estar en el eje de los maletazos, pero Colombia requiere liderazgo y claridad en el tema de derechos humanos. Colombia es un ejemplo en muchos sentidos, de triunfos en muchos sentidos, debería ser más clara en su apoyo a los derechos humanos, debería distinguir entre los opresores de Cuba y Cuba.


CC: ¿De qué manera cree que se abordará el tema de Cuba durante la Cumbre?
LDB: Puede que continúe el lobby a favor de los Castro, pero la realidad es que Cuba va a ser libre pronto a pesar de la falta de solidaridad que estamos viendo en Latinoamérica que es impropia y triste. Cada día hay más héroes en la oposición interna. Nombres como Sara Marta Fonseca, Jorge Luis García Pérez, son tan solo algunos líderes. En todos los municipios de Cuba hay líderes que son la nueva generación y el futuro del liderazgo cubano.


CC: La posición del presidente Obama es muy radical frente al tema de Cuba. ¿Qué opinión le merece?
LDB: Reitero que tengo grandes discrepancias con Obama pero me siento orgulloso de Estados Unidos porque continúa siendo el mejor amigo de los pueblos oprimidos del mundo.


CC: ¿Cuál es la percepción de los cubanos residentes en el sur de la Florida, en relación a esta campaña a favor de los Castro?
LDB: Para ellos es triste, lamentable, chocante e impropia. Lo mismo sienten los que están en Cuba. El pueblo de Cuba está muy dolido por la falta de solidaridad. He hablado reiteradamente del concepto de la nueva vecindad –los mejores amigos y los verdaderos vecinos del pueblo de Cuba son los países excomunistas de la Europa Central. Un ejemplo de la falta de solidaridad latinoamericana lo dio hace poco el presidente de México durante su visita a Cuba, no se reunió con los opositores, como si no existiera el pueblo de Cuba.


CC: ¿Cuál podría ser un pronunciamiento ideal de esta Cumbre a favor de un cambio interno en Cuba?
LDB: Apoyar elecciones libres. Todos los pueblos de América merecen tener elecciones libres y pluripartidistas, pero desafortunadamente en esta época en que vivimos es absolutamente irrelevante la OEA y este sistema interamericano, están viviendo en otra frecuencia y en otra dimensión que no tiene nada que ver con nuestros pueblos.


CC: ¿No habrá una exigencia contundente a los Castro o será más bien un llamado a la bandera?
LDB: Estas cumbres se han convertido en algo totalmente irrelevante y de muy poco liderazgo en el hemisferio. La realidad de Cuba no se debería tapar y se debería hablar abiertamente de la opresión de ese pueblo y deberían pedir elecciones libres. Pero eso no se verá porque estamos en la era de los maletazos de Chávez.


CC: Excluyendo al presidente Obama, ¿a quién ve usted entre el grupo de presidentes de América como un potencial líder para propiciar un cambio en Cuba?
LDB: El presidente de Chile Sebastián Piñera, a quien se le agradece su solidaridad con el pueblo de Cuba.


CC: ¿Cómo logrará Cuba la libertad, únicamente con la muerte de los Castro?
LDB: Sin ninguna duda es importante que los Castro pasen a otra escena y como en Cuba no hay instituciones ese régimen sin los Castro es inviable y no puede permanecer porque tiene mayor oposición del pueblo cada día aunque sea muy difícil en un régimen totalitario ser líder de oposición. Con respecto a cómo se va a producir el fenómeno pues no se sabe. Pero el cambio va a venir muy pronto y los que están abogando por los Castro solo responden a la era de los maletazos y serán muy mal vistos por la historia.


CC: Ante el panorama que usted describe, ¿pareciera entonces que muchos presidentes de América están desconociendo la situación real de Cuba al insistir en la entrada de la Isla al sistema de la OEA?
LDB: Yo creo que es por los maletazos, porque no creo que sean tontos, creo que saben muy bien que los Castro son opresores y que el pueblo cubano está encadenado. Ahora, siempre hay algunas excepciones y unos tontos, pero la mayoría del lobby que se está produciendo es por los maletazos que no hemos descubierto pero sabemos que existen.


CC: ¿No exagera un poco al mencionar reiteradamente la chequera de Chávez?, algunos países no necesitan de esto.
LDB: En el caso argentino se descubrió la maleta, ahí sí no es teoría. Podríamos estar especulando en otros casos, pero en ese no. Fue el canciller argentino el que dirigió en Cartagena, según la prensa, el esfuerzo del “lobismo” a favor de los Castro.


CC: ¿Y cómo vio la visita del Papa a la Isla?
LDB: Igual a la del presidente Calderón, siguió las condiciones que le impuso la dictadura. Tampoco se reunió con las Damas de Blanco, que son tan profundamente católicas, no les dio ni un minuto, pero si al moribundo Fidel Castro. Todo eso duele pero también fortalece. Lo claro es que Cuba va a resurgir y no se podrá depender de ninguna solidaridad internacional para perfeccionar y trabajar por la segunda república.


CC: Los de adentro no lo podrán hacer, ¿cómo lo van a lograr los que están afuera?
LDB: Es importante que se sepa que los de afuera apoyan a los de adentro. Cada día va más ayuda humanitaria a Cuba de los mismos cubanos, que de todas las otras naciones juntas. Envían equipos de comunicación, que es como nos enteramos de lo que está sucediendo.


CC: ¿Quién podría ser un posible sucesor de los Castro?
LDB: El que elija el pueblo, el que gane las elecciones. Sin duda Cuba tiene líderes que podrán serlo, en cada municipio y provincia.


CC: Pero son líderes invisibles.
LDB: Por la falta de solidaridad.


CC: Para el caso colombiano Cuba jugó en su momento un papel importante en los acercamientos con la guerrilla. Ahora se especula que podría volver a jugar un papel en un eventual intento de Santos por lograr la paz. ¿Qué piensa?


LDB: Fidel Castro es el padrino de todos los gángsters y es el Jefe de los terroristas. Es un enfoque erróneo y no es admirable, más bien condenable y considero realmente triste, que se esté considerando la idea de ir a sentarse en otro país, con el capo de los terroristas, para que incida sobre una situación interna de un país como Colombia.


CC: ¿Lo mismo podría pensarse del presidente Chávez, es decir si éste llegare a cumplir un papel similar al que jugó Fidel Castro en su momento en el proceso con el ELN?
LDB: Chávez es, sin ninguna duda, alguien que está facilitando el narcotráfico y el terrorismo.


CC: ¿Cómo se imagina usted a Cuba en 5 años?
LDB: Libre, el cambio se acerca.


CC: ¿Está preparado el pueblo de Cuba para el cambio?
LDB: Todos los pueblos están preparados para la libertad.


CC: El expresidente Álvaro Uribe critica a Santos por su relación “amistosa” con el presidente Chávez y Raúl Castro. ¿Está de acuerdo?
LDB: Yo admiro a Uribe porque salvó a Colombia.


CC: ¿La salvo de qué?
LDB: De la destrucción, de la falta de esperanza y de la absoluta falta de seguridad. 

Thursday, March 29, 2012

El Papa No Debería Haber Aceptado las Condiciones de la Dictadura


Por Lincoln Diaz-Balart

            El Papa Benedicto XVI nunca debería haber aceptado las condiciones en las que insistió la dictadura cubana para su viaje. Al seguir las condiciones de la dictadura al pie de la letra, el viaje constituyó una triste manifestación de falta de solidaridad hacia la opresión del pueblo cubano.

            Fue impropio que el Papa no se reuniera con las “Damas de Blanco”, Católicas devotas. Fue impropio que no mencionara el sacrificio de Zapata, Villar y Laura Pollán, mártires recientes de la lucha por la libertad de Cuba.

            Se conoce comúnmente que el matrimonio de conveniencia de la Iglesia con la dictadura fue planeado y guiado por el colaboracionista Cardenal cubano Ortega. Pero el hecho que el Señor Cardenal (“¡Saquen a la fuerza a los opositores pacíficos de la iglesia!”), haya sido quien planeó la boda, no justifica el matrimonio.

            Se ha repetido la historia en Cuba. Recientemente re-leí la magistral obra sobre la política del Vaticano hacia Cuba en el siglo 19 por el historiador Jesuita Manuel Maza Miguel, “Entre la Ideología y la Compasión”. León XIII, un sumo Pontífice erudito y extremadamente respetado, fue aliado de muchas justas causas en su tiempo, pero no fue amigo de la libertad de Cuba. Maza Miguel describe como iglesias Católicas fueron utilizadas como fuertes del ejército colonial español en Cuba. “¿Cómo explicar que un Papa, como el extraordinario León XIII, tan solidario con la clase obrera, no pudiera comprender la justicia de la causa independentista de Cuba?”. El historiador Jesuita continua, “Las medidas que tomarían las autoridades civiles y eclesiásticas españolas contra los que buscaban un nuevo rumbo para Cuba limitarían decisivamente la presencia y el vigor del catolicismo en el ethos cubano”.

Hay muchos católicos admirables y patriotas en Cuba, y la Iglesia sobrevivirá esta difícil prueba de fe para los católicos cubanos. Pero la historia no se puede separar de la política. No es sorprendente que, en contraste con muchos países de Europa y Latinoamérica, nunca hubo un partido político “Demócrata Cristiano” de importancia durante la primera República (1902-1958). Yo creo que la influencia política de la Iglesia será aún menor en la Segunda República que se aproxima a pesar de la cruel falta de solidaridad que los cubanos han sufrido por más de cinco décadas.