Tuesday, March 12, 2019

Un poco de Historia Sobre La Rosa Blanca

Por Luis González-Lalondry


La organización cubana La Rosa Blanca se fundó en enero del año 1959, bajo la orientación y dirección del doctor Rafael Díaz-Balart, que fuera Subsecretario de Gobernación, Representante a la Cámara y líder cameral durante el Gobierno de Fulgencio Batista, en una bodega propiedad de Pedro Peña Góngora, situada en la Calle 109 y Broadway, en Manhattan, en la ciudad de Nueva York, en una pequeña reunión, donde el propio Díaz-Balart escogió el nombre, por ser el más apropiado, inspirado en los principios de nuestro Apóstol José Martí, para combatir la dictadura en ciernes de Fidel Castro Ruz, a quien conocía muy bien por haber sido su amigo en la Universidad de la Habana y su cuñado, casado con su hermana Mirta.

De ahí en lo adelante se produjeron diferentes reuniones a la que se sumaron decenas de cubanos residentes en Nueva York, New Jersey, Connecticut y Philadelphia, en un sótano al que llamaban “Las Catacumbas”, en un edificio de apartamentos, situado en la calle 149 y Broadway en Manhattan y el que muchas veces resultaba pequeño por la enorme cantidad de asistentes, que comenzaban las reuniones cantando el Himno Nacional y evocando los versos de José Martí, La Rosa Blanca.

En este mismo sótano, repleto de cubanos, se designó a petición del doctor Rafael Díaz-Balart, el 11 de noviembre de 1959, al eminente científico Dr. Domingo Gómez Gimeránez, presidente provisional de Cuba en el exilio, propuesta que fue aceptada y publicada en El Diario de Nueva York y en los principales periódicos en ingles de la ciudad de los
rascacielos, a sólo unos pocos meses de haber llegado al poder la titulada ''revolución'' encabezada por el tirano Fidel Castro y cuando en Cuba se fusilaba y se llenaban las cárceles de cubanos opuestos a su régimen.

La Rosa Blanca estaba integrada por numerosos miembros en Nueva York y New Jersey, entre los que se contaban Pedro Peña Góngora, que inmediatamente ocupó la presidencia de la organización en la ciudad de los rascacielos, el periodista Alberto Alonso, que compuso el himno de La Rosa Blanca, Ángel y Marta Pérez, Carmen Mirabal, los hermanos Pedro, Gaspar y Delfín Rodríguez Silva, autor del libro ''Memorias de un Periodista”, de donde hemos tornado parte de estos antecedentes históricos, George Fernández, las hermanas Doris y Dollys Pérez, el Doctor Domingo Gómez Gimeránez, José Antonio Maceo, los hermanos Manuel, Renan y Walter Delgado, de Philadelphia. En Miami, Florida, el guajiro Beto Góngora, las hermanas Ana y Magda Diaz Balart, Armando Galis Menéndez, Nenito Moralejo, Rosa Torres, Luis Suarez, Raúl Artiles y muchísimos cubanos más.

Quiere decir que no era una organización “fantasma'' como decían los comunistas de la
época, sino una sólida, bien vertebrada y multitudinaria organización cubana, que luchaba denodadamente por denunciar los crímenes, los atropellos y la dictadura comunista del
régimen revolucionario de Fidel Castro en el poder.


Por eso al acercarse el 28 de enero de 1960, el doctor Rafael Díaz-Balart propuso en una reunión en el Casino de Puerto Rico y luego en la residencia de los esposos, Ángel y Marta Pérez, en el Bronx, en un emotivo discurso, ''rendirle el mejor homenaje a José Martí por La Rosa Blanca, reuniéndonos los cubanos en el pedestal dedicado al Apóstol en el Parque Central de Nueva York, para rechazar la dictadura impuesta a los cubanos por el tirano Fidel Castro''.

De allí surgió la movilización de la comunidad cubana el día 28 de enero de 1960 en el Parque Central de Nueva York, a la que asistieron decenas de compatriotas con Díaz-Balart a la cabeza, que colocarían una ofrenda floral de rosas blancas en el pedestal del Apóstol. El Consulado y la embajada castrista en la ONU enseguida movilizaron sus esbirros para reunirlos allí y evitar que los miembros de La Rosa Blanca pusieran la corona de flores en el pedestal del Apóstol.

Según cuenta nuestro buen amigo Delfín Rodríguez Silva, dirigente de la Rosa Blanca, los comunistas aliados del tirano Fidel Castro, trataron de evitar que colocaran la corona y se lanzaron contra los cubanos anticomunistas con cabillas y palos, envueltos en papel de periódico, mientras una veintena de policías trataban de evitar la confrontación. Pero para su desgracia las castristas encontraron un grupo de cubanos valerosos, muchos exiliados, otros residentes de muchos años en Estados Unidos, como Pedro Rodríguez Silva y José Antonio Maceo, nieto de esa familia heroica, que se defendieron a puñetazos protegiendo la corona de flores dedicada a José Martí, sus principios patrióticos y sus convicciones democráticas.

Aquella confrontación y la protesta de La Rosa Rosa contra el régimen dictatorial de Fidel Castro, recorrió Estados Unidos, Latinoamérica y el mundo, a escasamente a un año de la toma del poder de la ''revolución'' castrocomunista y denunció los crímenes que se cometf.an, los fusilamientos sin juicio previo, las largas condenas a prisión de las que se atrevían a protestar por los abusos del régimen, la participación de los comunistas en las posiciones claves del gobierno ''revolucionario'', las arbitrarias decisiones del tirano y el sometimiento de Cuba a la órbita de la Unión Soviética.

Luego en la noche, las miembros de La Rosa Blanca se reunieron en un acto de desagravio al Apóstol José Martí en el Hotel Belmont Plaza, donde Rafael Díaz-Balart pronunció uno de los discursos más vibrantes y patrióticos que recuerda la historia de las actividades de La Rosa Blanca y coma había dicho antes en la reunión bicameral del Congreso, cuando se aprobó el indulto de Fidel Castro y los complotados en el ataque sangriento al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, ''indultar al gánster de Fidel Castro es abrirles las puertas a una de las peores y más sangrientas etapas de Cuba Republicana''. Y Rafael lo conocía muy bien. Había sido su cuñado y su amigo.

Luego unos meses después, el 6 de junio de 1960, miembros de La Rosa Blanca, con el apoyo de otras organizaciones de Miami, escenificamos una violenta protesta frente al Consulado de Cuba, en Flagler y la Primera Calle, donde una veintena de exilados nos enfrentamos con los simpatizantes del tirano, que llevaban cabillas y armas blancas, protesta que recogió la prensa, especialmente  el Miami News y  la televisión  local, donde se enarbolaron cartelones con versos de José Martí y efigies del Apóstol y La Rosa Blanca y en el que participaron, entre otros muchos cubanos, Armando Galis Menéndez, Raúl Artiles, Luis Suarez, Beto Góngora, el doctor Arturo Pérez Heredia, Enrique Gutiérrez, Pedro Salvat, Santiago Álvarez, el que escribe estas líneas y muchos más que escapan a mis recuerdos. Varios resultaron heridos y doce fuimos a parar a la cárcel, acusados de desorden público.

Luego en Miami, recuerdo que una noche Rafael Díaz-Balart, Nenito Moralejo, Ramon Jiménez Maceda y yo, nos reunimos en la casa de Rosa Torres para planear la salida de la hora radial ''La Rosa Blanca'', en la emisora WMIE, que salió al aire el 6 de septiembre de 1960, a las once de la noche y que estuvo transmitiéndose para Cuba en su primera etapa, de lunes a viernes y se convirtió en el programa radial noticioso más escuchado entre las cubanos de Miami, con una gran audiencia en la Isla.

Durante el reclutamiento para integrar las fuerzas de la Brigada de Asalto 2506 en Guatemala, la única fuerza en sesenta años que convencionalmente  se ha enfrentado  con las armas al régimen comunista del tirano Fidel Castro en Bahía de Cochinos, el 17 de abril de 1961, más de una veintena de hombres de La Rosa Blanca, murieron o cayeron prisioneros, como Carlos Guas Decall, hijo del vicepresidente Rafael Guas Inclán, que murió combatiendo en la Ciénaga de Zapata, Nenito Moralejo, el guajiro Beto Góngora, Raúl Artiles, los tres hermanos Rey Delgado, Armando Galis Menéndez, a punto de ser fusilado, Luis González-Lalondry y varios jóvenes más, presos por defender la patria de las garras del tirano y evitar que cayera en manos del comunismo mundial.

Por su parte, Rafael Díaz-Balart había asistido a la oficina del Frente Revolucionario en la 27 Avenida, con Ramon Jiménez Maceda, Jorge Abril y este periodista, a ofrecernos para pelear por Cuba. De este grupo al único que aceptaron en el llamado Frente Revolucionario que reclutaba para la invasión fue al autor de este artículo histórico, Luis González-Lalondry. Es bueno que deje constancia en esta historia, pues es bueno que digamos que Rafael Díaz-Balart tuvo suerte, porque de haber participado en el histórico desembarco y haber caído prisionero en Bahía de Cochinos, según aseguró el propio tirano Fidel Castro a los periodistas Mario Kuchilán y Carlos Franqui, que fuera director del periódico Revolución, ''el personalmente le daría a Rafael el tiro de gracia''.

Muchas cosas más podamos contar sobre La Rosa Blanca en este proyecto patrocinado por el Instituto de la Memoria Histórica, pero el tiempo no nos lo permite. Lo que sí podemos afirmar categóricamente es que La Rosa Blanca fue la primera organización cubana en el exilio para pelear contra Castro y que denunció la naturaleza entreguista, anticubana, marxista, dictatorial y criminal del régimen comunista de Fidel Castro, que tomó el poder el primero de enero de 1959. La historia nos ha dado la razón y sobre todo le ha dado la razón, por segunda vez, a quien fuera su inspirador y guía, el doctor Rafael Díaz-Balart.

Febrero 3 del 2019.

Wednesday, February 20, 2019

CASTRO ESTA ORGANIZANDO TROPAS PARA ENVIAR A VENEZUELA


POR: YOAXIS MARCHECO SUAREZ

Los sátrapas castristas en Cuba están recogiendo firmas entre los jóvenes que trabajan en el sector del turismo y que son reservas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias para comprometerlos a que irán a combatir a Venezuela como carne de cañón, negarse les costará obviamente el puesto de trabajo. Los que están enrolados en el Servicio Militar Obligatorio la tendrán más dura porque de negarse a participar en una campaña militar en Venezuela para apoyar a la tiranía de Maduro, podrían ser procesados por insubordinación. Obviamente los nietos 'chulos' de Raúl Castro están excluidos, como en otras ocasiones serán los jóvenes sin 'pedigree', los 'hijos de nadie', los que irán a riesgo hasta de sus vidas, a pelear por una causa totalmente injusta. He sabido de muchos padres de jóvenes que trabajan en el turismo que están muy alarmados ante el peligro que se cierne sobre sus muchachos.

Mi mensaje para esos jóvenes es: joven cubano niégate a firmar, niégate a ser manipulado por el régimen imperialista de Raúl Castro, niégate a ir a Venezuela a causarle daño al oprimido pueblo venezolano, y a arriesgar tu propia integridad física, niégate a ser un mercenario. Tus acciones del momento tendrán repercusión permanente en el resto de tu vida.

A los padres: dile a tus hijos que no firmen, que no se enrolen en una campaña militar para luchar por un tirano. Castro quiere arriesgar las vidas de nuestros muchachos para defender sus propios intereses, las riquezas que le garantizan a él y a su familia los millones y la buena vida. Si Raúl quiere ejército de cubanos en Venezuela, que mande a sus nietos en la vanguardia.

Y un mensaje para todo el pueblo de Cuba: La libertad de Venezuela está muy cerca y con el fin del régimen de Maduro se incrementa la esperanza de la libertad de nuestra Patria, por eso Castro y su camarilla, tiemblan.

Wednesday, February 6, 2019

Aquellos años grises

Por: Yoaxis Marcheco

Eloína, aquella muchacha que en la década de los 90 se lanzó del piso 11 de la beca F y 3ra, me vino como flachazo a la memoria. Dijeron que había sido por un novio que no la quería, pero creo que Eloína se enfermó de la Cuba decadente, miserable, asfixiante del Período Especial, se saturó de la vida de bestias que llevábamos, pobre muchacha, demasiado frágil y desamparada. Les confieso que si yo pude soportar fue solo por Dios, mi fe me sostuvo. Más de una vez he querido con mis propias palabras narrar los 90 tal y como los viví, no puedo hacerlo. Fue un tiempo de estar al día, pero con todo lo que el espíritu demanda. La peor y la mejor etapa de mi vida, así de paradójico. Me siguen llegando los recuerdos como las luces intermitentes de un flash, la beca F y 3ra, con sus olores a comida podrida, churre incrustado en las paredes y en el piso, pestilencia a baños cargados de heces y orina, olor a salitre. Me veo frente al elevador, nunca indagué la marca de aquel viejo ascensor la mayor parte del año roto y las escaleras oscuras que tuve que subir, entre siete y veinte pisos con el hambre que me hacía arrastrar los pies. Imaginen a una jovencita flaca, con unas 96 o 98 libras, cargando un balde de agua escaleras arriba, era más la que derramaba que la que llegaba, y esa gota de agua tenía que alcanzarme para bañarme y asearme en la mañana, vida de perros sarnosos.

Me es inevitable pensar en Raúl Hernández Novás, el poeta de Gelsomina, iba a comer junto a los estudiantes de F y 3ra todos los días aquella comida para puercos: fish steak con sabor a bacalao mugroso, chícharos verdes duros como piedra y con gorgojos, pelotas de arroz blanco y un pancito tostado que era lo único que muchas veces yo lograba introducir en mi boca. Un hombre cansado Novás, triste, tampoco él soportó, se convirtió en una de las inumerables víctimas fatales de aquellos años inenarrables cuando el sábado 23 de junio de 1993, después de tres intentos fallidos de suicidio, puso fin a su vida con un disparo. Cuba estaba de muerte y sus hijos se quitaban la vida, no era más que una vida de perros sarnosos aquella.

No he vuelto a ver en mi memoria a F y 3ra en colores, creo que no había colores en la residencia estudiantil, la visualizo gris, oscura, un alto edificio marchito frente al malecón habanero, pero no he dejado nunca de visualizarla en mis recuerdos, allí también viví los frutos de la amistad, crecí rápido, los años se multiplicaron, entré joven y salí vieja. Obligo a mi mente a que no se olvide de nada, aunque no pueda aun sacar todas las experiencias. F y 3ra era un país subyugado por tiranos invasores, un país de tristezas y locuras, y lo sigue siendo, un país donde las almas entran jóvenes y salen viejas, un país sin libertad ni autonomía.


Thursday, January 3, 2019

La única unidad necesaria y posible

Por Armando Añel

La dictadura castrista arriba a sus 60 años en Cuba mientras internacionalmente sus apoyos decrecen. En este contexto desfavorable para el continuismo, vale la pena hacer un pequeño análisis a propósito de la oposición anticastrista de dentro y de afuera.

Si usted es opositor o activista anticastrista y tiene la libertad de Cuba como prioridad, una de las actitudes más prácticas que podría adoptar sería la de evitar la discrepancia y el enfrentamiento con sus homólogos opositores o activistas, concentrándose en combatir o denunciar al castrismo. Quienes siempre están de acuerdo nada aprenden el uno del otro, pero quienes nunca están de acuerdo suelen destruir cualquier posibilidad de avance o liberación. Y da la casualidad que quienes nunca están de acuerdo con nadie, solo con su inmovilismo intransigente, son legión en el caso cubano. Legión procastrista que se cree anticastrista o se vende como tal.

Mi modesto consejo a los "anticastristas" en la práctica procastristas: Si usted es "blando" y no le gusta tal o más cual iniciativa de un "duro", simplemente ocúpese de hacer algo lo suficientemente "blando" como para molestar al castrismo en lugar de hacerle el trabajo al castrismo criticando, estigmatizando o persiguiendo al "duro". Y viceversa: Si usted es "duro" y no le gusta tal o más cual iniciativa de un "blando", simplemente ocúpese de hacer algo lo suficientemente "duro" como para molestar al castrismo en lugar de hacerle el trabajo al castrismo criticando, estigmatizando o persiguiendo al "blando".

En la unidad se agazapa la farsa (sencillamente se trata de una utopía, al menos en el caso cubano). Pero en la división prosperan el egobiado y el G2. El término medio, el centro en la altura, consiste no en abandonar nuestras convicciones para circunstancialmente quedar bien con una u otra tendencia, sino en quedar bien con nuestras convicciones obrando en consecuencia: Haciendo, creando, poniendo manos a la obra en lugar de estigmatizar la obra de otros anticastristas porque es demasiado "blanda" o demasiado "dura". En definitiva --cuando enfrentan o denuncian el esclavismo, claro está--, todos los modos de una u otra manera, en mayor o menor grado, contribuyen al mismo fin liberador.

Olvídese de que algún día los cubanos estarán de acuerdo unánimemente: eso solo pasa en la Asamblea Nacional del Poder Popular y en algunas malas películas. En lo que sí todos los opositores podrían, o deberían ponerse de acuerdo, es en establecer cuál es su prioridad y, si esa prioridad es la liberación de Cuba --como se supone puesto que hablamos de anticastristas--, en combatir y criticar el castrismo, nunca a sus enemigos aunque no sean nuestros amigos. Esta es la única unidad necesaria y posible.

1959 o el año de la debacle

Por Luis Leonel León

El año 1959 marca no el inicio, como suele decirse, de la más profunda y larga desgracia de los cubanos, sino la victoria del anhelo revolucionario, que otras guerras verdaderas —no su último simulacro— y reiteradas revueltas habían comenzado mucho antes, a veces sin saberlo. El año 1959 fue el final de nuestra corta república. Desde entonces, los cubanos no tenemos país. Solo una pelea contra los demonios de una nacionalidad incompleta, herida, fragmentada, ilusoria, inexistente. E imaginada, como advierte Manuel Gayol Mecías en su reciente libro, no en balde titulado 1959 (Neo Club Ediciones-Palabra Abierta Ediciones).

Diez años le tomó redactar este ensayo, cuyo título no podía ser otro; 1959 es un año que marca a los cubanos. Y no se trata de historia: aun seis décadas después, es una realidad. Una espantosa realidad, intensamente defectuosa, que nos toca las narices con absoluta desfachatez y perversidad sociológica. Y aunque nuestro espíritu se niegue a creerlo, o incluso a aceptarlo, no son pocas las veces en que, dentro y fuera de la isla, sentimos que, a pesar de sus amagos y señales, este fantasmal epílogo que nos parece vivir —vivir y morir a cada rato— pudiera otra vez enredarse en el largo y tortuoso camino de alegres murallas, tales como la esperanza, el desespero y la imaginación. El yin y el yang de nuestros intentos perdidos. Ojalá nuestra agenda de golpes y eternos retornos se equivoque. En eso andamos, desde 1959.

Gayol Mecías lo sabe. Por ello, entre la espada y la pared, entre la certeza y la incertidumbre, ha escrito esta larga lista de tribulaciones del cubano moderno. Que no solo habla de los cubanos. Imagina a los cubanos. Indaga en cómo hemos andado como nación, cómo hemos sido vistos e imaginados, con aciertos y desaciertos, con intereses y desintereses, que no son pocos. Expone qué ha sido de esa imaginería, que el realismo socialista ha transformado en una gigantografía del tamaño de la isla, de donde aún, sin el Muro en Berlín ni la Unión Soviética, para la mayoría, entre mitos y realidades, es casi imposible escapar. Una isla que pareciera flotar, pero que no va a ninguna parte. Una ilusión, si acaso una intención a medias, disfrazada de país.

Con un lenguaje donde confluyen el ensayo y la poesía, la historia y hasta el relato, Gayol Mecías aporta su visión de lo que somos, lo que hemos sido y, en buena medida, lo que no hemos logrado ser los cubanos, a pesar de que digamos, o digan otros, lo contrario. Entre sueños y gestas, sangre y carnavales, prisiones y éxodos, riesgos y dobleces, sumas y restas, verdades y mentiras: en este libro, reflejo de una reflexión sobre nuestra historia, una vez más es posible comprobar nuestra insular receta de carencias, y defectos, a los que el autor le dedica buena parte. Mientras Gayol Mecías escribía (me aventuro a decir que desde antes), comprendió: "El hecho de analizar nuestros defectos, al tiempo que le hablo al cubano descalzo, era (y es) el mejor favor que podemos hacernos a nosotros mismos".

Esto confiesa: "Desde hace unos diez años, vengo pensando en lo difícil de abordar este tema, puesto que he estado convencido de que lo primero es encontrar y definir cuáles son nuestros defectos y las principales connotaciones que hacen una imagen más justa de nosotros mismos, pues de alguna manera, la imagen es el significante del significado que debemos ser".

Pensamientos, bibliografía, hechos, contextos, conceptos, metáforas, memorias: son recogidas aquí por un cubano que no vive en Cuba, pero que, como otros dos millones (aunque ciertamente no con la misma intensidad y perspicacia), no ha dejado de vivir en la Cuba imaginada, por muy brutal que sus nostalgias sean. Pues el arsenal de anhelos, hablando de Cuba, es fácil de percibir, de imaginar. Varias de sus imágenes posibles, con el lente poético de Lezama Lima, y con la preocupación pedagógica de su autor, son retratadas, perseguidas, reinventadas en un ensayo, al que no quiere, no puede, ponerle punto final. Su objetivo es atávico e inexcusable: "Saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos".

Con 1959 (cuyo subtítulo es Cuba, el ser diverso y la isla imaginada), Gayol Mecías quiere aportar sus hallazgos a las imágenes de la Cuba desarmada. Sabe que nuestra nación está inundada de "lagunas de olvidos", y por eso, su libro es también una forma de luchar contra el olvido: crear y rescatar palabras, imágenes posibles, contra seis décadas de olvidos.

El "espejismo de la revolución", es decir, su insustancial, pero a la vez poderosa tropología, es una imagen cardinal en este libro. "Los mitos políticos son creadores de imágenes y esas imágenes, interrelacionadas, dan lugar a espejismos", asegura Gayol Mecías, quien ensaya en lo que considera los cinco mitos fundacionales de la Revolución castrista: el de "Robin Hood", la "Isla de la Utopía", "David contra Goliat", la "isla bloqueada por el imperio" y el "invencible Comandante en Jefe". También menciona otros mitos, que sustentan la autocracia socialista, provenientes de los discursos de Fidel Castro: "El genio está en las masas. El genio es masivo"; "patria o muerte, venceremos"; "al socialismo le debemos todo lo que somos hoy"; "a la Revolución no hay quien la detenga"; "toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo"; "vamos a crear riqueza con la conciencia y no conciencia con la riqueza", entre otros.

La Cuba de antes de 1959 es uno de los dolores y las realidades históricas de las que zarpa Gayol Mecías para ensayar, que no es otra cosa que pensar, su nación. Que además de imaginada también reconoce rota, interminada, vilipendiada por una propaganda que ha ayudado a perpetuar el caos y la miseria en la isla, y el desconocimiento, y hasta no pocos desapegos, en el resto del mundo.

"Cuba no ha sido un referente de ejemplaridad durante la dictadura castrista, sino que —por el contrario— ha sido una devastadora avalancha de empobrecimiento y su referente se ha invertido en relación con lo que era antes de 1959. Si Cuba fue un ejemplo a imitar para otros países, en cuanto a calidad de vida, lo fue antes de 1959. La supuesta Revolución cubana siempre se ha autoproclamado, desde su inicio, como un referente de avanzada (…) cuando en verdad ha sido todo lo contrario, como he dicho, aun cuando la publicidad de la izquierda ha coadyuvado a proyectar su mito de una manera muy siniestra, valga la redundancia (…). A partir del año 1959, este estatus de referencia se ha invertido y la isla ha pasado a ser un referente de pobreza en todo sentido", señala el también autor de La penumbra de Dios y Viaje inverso hacia el Reino de Imago, entre otros títulos.

De esa Cuba, recuerda el ensayista, con todo el peso de la historia como cimiento: "Era un referente en tanto ejemplo a imitar por haber sido síntesis de lo posible en este continente, como ya Fernando Ortiz lo constataba, en otro sentido, al señalar que Cuba era modelo de transculturación —y la transculturación resultaba ser, a su vez, un abanico de posibilidades por la rapidez del cruzamiento de razas en la isla, y porque el cubano en la década de los años 50 contaba ya con una excelente asimilación empresarial y tecnológica de todo lo que entraba al país procedente principalmente de Estados Unidos. Hasta que en 1959 comenzó la debacle".

Gayol Mecías es un poeta. Por eso, incluso ante el horror petrificado que marcha por su nación en triste manada, ha preferido hablar de imágenes. No podía dejar de dedicarle, con paciencia de 10 años, capítulos a imágenes tales como el ajiaco de los genes, la utopía de la imperfección, los bufos con imaginación, la prostitución insular, la burla, la supervivencia, la pachanga, las lágrimas, el relajo, el desdoblamiento, la imaginación frustrada y los rejuegos del poder, y otros tropos que nos acompañan a los cubanos, con imponente presencia, como chasquidos en los ojos, sobre todo desde 1959.

Hablamos de un libro que ama profundamente a Cuba. Que se niega a permitir que las imágenes construidas por la propaganda revolucionaria supriman por completo la ya casi borrada historia de antes de 1959, y mucho de lo que hoy se fermenta y arde en las calderas del socialismo real. Al ser escrito ahora, 1959 no presenta a Cuba como la palabreada isla solitaria de los años nebulosos 60. La recorre hasta su impacto en Latinoamérica, con los satélites cubanos del llamado socialismo del siglo XXI, que no es más que el nuevo maquillaje de las dictaduras de izquierda en Latinoamérica, con el castrismo en la cabeza del pulpo, y a quienes considera menos peligrosas que la matriz del fenómeno: el gramscismo. Esa estratagema seudointelectual para esconder narcoestados y justificar la imposición de la violencia, la demagogia, el terror, la miseria material y espiritual.
Hay mucho más en las cuatrocientas páginas de 1959. Cuba, el ser diverso y la isla imaginada. Creo que a todo el que le interese Cuba, ya sea para aprender, inspirarse, asentir o discutir (ese estado que tanto nos gusta a los cubanos), le llamará la atención este libro de Gayol Mecías. Un cubano que se ha atrevido, otra vez, ya no solo a hablar de los cubanos —eso no es noticia—, sino, sobre todo, a pensar los cubanos. Lo cual siempre es un riesgo.

El autor es periodista cubano radicado en Miami. Palabras de presentación del libro "1959" en el X Festival Vista de Miami, el 15 de diciembre 2018.

Thursday, December 20, 2018

La cosa indefinida


Por: Yoaxis Marcheco Suárez
Los cubanos en la Isla tienen más de una respuesta para la pregunta: Cómo está la cosa? Se suele contestar con estas variantes: -La cosa está que arde; la cosa está en candela, la cosa está mala; se jodió la cosa; la cosa está chivá.  Pero la “cosa” no tiene definición explícita. Qué es la cosa? Tal vez todos saben, pero prefieren no entrar en el plano de las definiciones. Hasta es prohibido hablar de ella en algunos lugares, en peluquerías y otros negocios particulares cuelgan carteles que advierten: prohibido hablar de la cosa. Parece una broma, pero en una ocasión mientras hacía cola para cortarme el pelo, recibí una llamada de una emisora para una entrevista, parece que hablé de la misma “cosa” que prohibía el establecimiento porque cuando terminé el peluquero se me acercó con cara de espanto y me dijo: “oye niña, no vuelvas a hablar de esa cosa aquí adentro que me vas a meter en lío”. Fresca como una lechuga, me levanté y me fui dejando detrás de mí al don tijeras con la boca abierta, días después me tropecé con él en la calle, se me acercó para pedirme que hiciera algo por un joven que estaba preso por intento de salida  ilegal y que querían vincularlo con el tráfico humano, no sin antes hacer el paréntesis: pero tú sabes, cuando hagas la denuncia me dejas fuera de esa “cosa”, que imagínate pierdo mi trabajito y la “cosa” está que arde. Lo reiterativo del uso de esa palabra tan ambigua, nos deja medir los niveles de miedo y desidia de los cubanos. Mejor no definir, no enfrentar la causa de la desgracia, no mirar a los ojos de la problemática, no perder tiempo ni energías en combatir el problema y diseñar soluciones… Sshh no hables de la “cosa”, no me obligues a darle un nombre porque eso implica enfocarla, esa es la actitud de millones.
Lo cierto es que la cosa está cada vez peor en Cuba, solo especulaciones se hacen acerca del futuro inmediato: quién asumirá el mando de la cosa en abril de 2018? Y ahí se lanzan las ideas: Díaz Canel, Alejandro Castro, alguno de los cinco espías, Mariela Castro y no sé si hayan otros etceteras. Cuál de ellos es la mejor opción para el futuro en gris verdeolivo de la Isla? Algunos se han atrevido a apostar por Díaz Canel, argumentan desde la nada que este podría hacer cambios encaminados a la democracia, muchos hasta fantasean con que Miguelito es una especie de Yo Claudio, que se hace el que ni pinta ni da color, o sea el muerto, solo para garantizar   la toma del poder y luego ejecutar cambios para la apertura democrática. Una Cuba al fin sin un Castro en la silla dictatorial, repiten. Entonces es cuando yo me río de la cosa boba de algunos cubanos, miren que creer que ese huevo culeco no apestará al abrirse. El futuro de Cuba seguirá siendo la misma porquería castrista mientras los cubanos no se atrevan a enfrentar la cosa con todas las que lleva, hace falta mucha convocatoria y “pá la calle”, y yo sé bien lo duro que es activar a ese pueblo adormecido, que chapoletea en su propia desgracia o escapa de ella para no encararla, pero solo activando a los millones se puede lograr el cambio verdadero, esos millones son imprescindibles; cierto es que sin organización y diseño de campañas aglutinadoras y propuestas claras para derrocar la tiranía, para la transición y para la Cuba posterior, estamos flojos como oposición, que eso ayudaría incluso con la visión de la comunidad internacional sobre la lucha y su reconocimiento y respaldo a los que se oponen.  Un exilio unido dispuesto a apoyar a los de adentro, no nos vendría mal tampoco. Unidad en nuestro enfoque, eso se necesita, poner los ojos en el blanco de manera correcta es lo único que asegura la calidad del tiro; pero hay mucho desenfoque en nuestro lado, a veces solo nos define el hecho de ser anticastristas, se nos hace acuciante trabajar alineados. Nada ganamos lanzándonos dardos o entretenidos en fajazones entre nosotros, mientras en Cuba Castro sigue a sus anchas planificando como estirar la cosa indefinidamente.
No sé quién será el que sigue después de Raúl, no me dedico a especular  sobre un asunto que no es en definitiva la solución de nuestro problema, si no más bien su prolongación. El que sustituya al tirano actual ya está escogido al dedillo y si no es del clan Castro, es una marioneta que para el caso de la cosa es lo mismo. El regimen no cambiará con Díaz Canel, eso es el gran pantallazo de Raúl Castro. Seguirá siendo el partido comunista el rector político absoluto del país, Castro y sus versiones más jóvenes son y serán los dueños de la finca como hasta ahora, pero sí quisiera enforcarme, aunada a los que piensan en la libretad de Cuba con seriedad, honestidad y en todos los sentidos, en  lograr que la mayoría de los cubanos indefinidos de la Isla se decidan a poner nombre a la cosa para exterminarla.
Y así las cosas en una Cuba que sigue bajo la cosa, y esa cosa, y aquí valen la reiteraciones, tiene un nombre caballeros: Castro comunismo, que cada día le pone más malo el “picao” a los cubanos. Obremos bien para que la tortilla se de vueltas y sean los Cubanos los que le pongan malo el “picao” al dictador. Qué falta para lograr que todos se enfoquen en eliminar lo “jodío” de la situación? Unidad, definición y enfoque. Y por nuestras características trabajar juntos amerita más pantalones que para enfrentar a la tiranía, ajustemos bien nuestros cinturones entonces.


La carta de la Sra. Bachelet

Por Mario Félix Lleonart Barroso

A inicios de noviembre la Sra. Michelle Bachelet, en calidad de Alta Comisionada para Los Derechos Humanos remitió carta al Sr. Bruno Rodríguez Parrilla, en su triste representación como Ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura castrocomunista de La Habana. Es pública, se encuentra  disponible en español e inglés en : http://www.ohchr.org/EN/HRBodies/UPR/Pages/CyclesUPR.aspx - y es parte del protocolo que sigue el Examen Periódico Universal al que todos los países miembros de la ONU deben someterse cada cuatro años y al que Cuba compareció por tercera vez consecutiva en mayo de 2018. Según el mismo formato que se sigue para cada país la carta destaca las áreas que considera merecer especial atención en los próximos cuatro años y medio y con miras al cuarto ciclo del Examen Periódico Universal.

La misiva tuvo escasa cobertura en los medios contrarios al régimen de La Habana. Las causas de que así fuera pudieran haber sido por un lado el cansancio y decepción, o también ignorancia, que existen respecto a estos mecanismos internacionales como canales efectivos para realmente influir en que los derechos humanos sean respetados en sistemas totalitarios como el de Cuba; sumados tal vez a la subvaloración o hasta rechazo a la Sra. Bachelet por su procedencia de la izquierda (ojo, recuérdese también la procedencia de casos como el Sr. Luis Almagro, y su valioso desempeño como actual Secretario General de la OEA; y que la Sra. Bachelet apenas inicia en sus funciones y al igual que precedentes como el de Almagro pudiera hacer valer de veras sus funciones); y seguramente también por el insoportable galanteo del lenguaje diplomático que emplea el término protocolar de ¨Excelencia¨ al Sr. Bruno, más los consabidos agradecimientos, loas y hasta felicitaciones tan innecesarios como falsos a un sistema que si algo merece es desprecio y justicia.

Pero más llama la atención la censura y el silencio de los medios del propio régimen, o afines a este. Y es desde este otro punto de vista desde el cual quizás nos percatemos del valor que poseen documentos como este por lanzar verdades públicas a la propia cara de regímenes totalitarios como el cubano. Entre la consabida hipocresía de la diplomacia y el insoportable galanteo, la Sra. Bachelet transmitió al régimen, especialmente en la variedad de temas abordados en el anexo a la carta, criticas medulares que también sostenemos quienes nos oponemos al régimen aunque de nuestra voz no lo quieran escuchar.

La Sra. Bachelet con mucha diplomacia animó en su carta al régimen de La Habana a ¨extender una invitación permanente a todos los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos¨ y exhortó a ¨ratificar los tratados de los cuales todavía no es parte, en particular el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales¨; alentó a ¨desarrollar un plan nacional de acción en derechos humanos a fin de lograr resultados concretos en las áreas que figuran en el anexo … debería incluir consultas con todas las partes interesadas, en particular con las organizaciones de la sociedad civil…¨

El anexo a la carta es demoledor para el régimen pues la aplicación literal de todo lo que se propone implicaría su propio desmontaje, y llega al punto de recomendar ¨la incorporación de la desaparición forzada en la legislación nacional como un delito autónomo y como un crimen de lesa humanidad¨ - conociéndose como se conoce que ha sido esta una de las prácticas habituales del régimen durante décadas - y ¨la adopción de todas las medidas necesarias para garantizar la total independencia e imparcialidad del poder judicial¨. 

El acápite libertades fundamentales solicita libertades de expresión, reunión y asociación; pidiendo para ellos los cambios necesarios en la legislación pertinente y ¨la rápida investigación y enjuiciamiento de los actos de hostigamiento, malos tratos, represalias, y otros abusos contra los defensores de los derechos humanos, opositores políticos, periodistas, y miembros de organizaciones de la sociedad… adopción de medidas para poner fin a las detenciones arbitrarias… promoción de un entorno independiente y pluralista para los medios de comunicación… implementación de un acceso a internet sin restricciones en todo el país…¨

En medio de los consabidos escándalos por la trata de médicos en el anexo también se incluye el acápite Prohibición de todas las formas de esclavitud; y se llama a ¨implementar todos los convenios de la OIT de la que Cuba es parte¨, todo lo cual cobra una actualidad inusitada.
         
La carta diplomática y protocolar de la Sra. Bachelet es una muestra del estado de acorralamiento en el que cada vez se sume más el régimen de La Habana. Sus enemigos ya no tenemos que hablar, nuestras razones y exigencias por décadas sostenidos ahora están en la boca de organismos internacionales, por más que muchos se muestren prejuiciados y descreídos a fuerza de golpes y el desgaste de muchos años. Y los amigos del régimen llámense Venezuela o Nicaragua, en la región; o Corea del Norte, China o Rusia en el ámbito global; solo sirven para ayudar a hundir al sistema, porque con esos amigos, ¿para qué enemigos?

La carta de la Sra. Bachelet ayudará a reforzar la moral de derrota que se incrementa exponencialmente entre quienes sostienen todavía, casi por inercia, a un sistema que a sus sesenta años no demorará mucho en caer por su propio peso. Son buenos comienzos para la Sra. Bachelet como Alta Comisionada para Los Derechos Humanos, por más que a veces no nos alcance la paciencia para lidiar con la diplomacia. Los medios contrarios al régimen de La Habana harían bien en estar más atentos y a no lanzarse a censurar tan precipitadamente, la elocuencia del silencio de los pregoneros del sistema castrocomunista ante documentos como este no debe superar al quehacer imparcial de la prensa libre.

Ni la llamada prensa libre como tampoco la prensa oficialista cubana se han hecho eco de las sugerencias procedentes de Ginebra para la mejora en Cuba de las libertades fundamentales y derechos humanos de los ciudadanos cubanos: es por eso que recurrimos a esta alternativa mientras ambos medios silencian medidas que pudieran servir como hoja de ruta para el desmantelamiento del sistema opresor en Cuba.