Tuesday, April 9, 2013

The Importance of The Three Conditions




By Lincoln Diaz-Balart 
            At this time, when the democratic opposition within Cuba is acquiring greater strength and showing extraordinary political maturity, I believe it is important to remember the reasons for the existence of the U.S. embargo and the three conditions for its lifting.
When I arrived in the U.S. Congress in January 1993, I was able to confirm that U.S. law did not prohibit trade and financing with the Cuban regime by the great majority of U.S. corporations. I was truly impacted by the fact that U.S. law only prohibited trade and financing with the Cuban regime by foreign subsidiaries of U.S. companies, but not by U.S. companies inside the U.S. (in other words, the overwhelming majority of U.S. firms). Mass U.S. tourism to Cuba was also not barred by law. All existing sanctions at that time were contained in Executive Orders, that, of course, could be lifted by other Executive Orders, at any time, by any President.
            Since I was convinced that no dictatorship in history has ever given anything to the democratic opposition in exchange for nothing, and since I did not have confidence that the President of the United States would insist that a genuine democratic transition for the Cuban people be underway before lifting the embargo on the regime, I decided to codify, to enact into law, those Executive Orders; the prohibitions on commerce, on financing, and on mass U.S. tourism to Cuba, and to condition the lifting of those sanctions (commonly known as the embargo) on three conditions within Cuba: 1) the liberation of all political prisoners, without exceptions; 2) the legalization of all political parties, without exceptions, of the independent press and free labor unions; and 3) the scheduling of free elections with international supervision for the Cuban people.
            In March 1996, with the decisive help of Ileana Ros-Lehtinen and Bob Menéndez, I achieved codification. All the Executive Orders that constituted the embargo were made part of U.S. law, as well as the three conditions for their lifting. I believe it was the most important achievement of my 18 years in the U.S. Congress.
            I was convinced then, and I continue to believe, that the U.S. embargo and the conditioning of its lifting upon the requirement that a genuine democratic transition based on the three conditions be underway in Cuba, constitute instruments of great importance in the hands of the Cuban opposition.

La Importancia de las Tres Condiciones




Por Lincoln Diaz-Balart 
            En estos momentos en que la oposición democrática dentro de Cuba está adquiriendo mayor fuerza y dando muestras de extraordinaria madurez política, creo que es importante recordar el por qué de la existencia del embargo americano y de las tres condiciones en la ley para su levantamiento.
Cuando yo llegué al Congreso de Estados Unidos en enero de 1993, pude comprobar que la ley de Estados Unidos no prohibía el comercio con el régimen cubano por parte de la gran mayoría de las empresas de Estados Unidos. Realmente me impactó el hecho de que la ley americana solo le prohibía el comercio y el financiamiento con el régimen cubano a las subsidiarias extrajeras de las empresas americanas, pero no a las empresas americanas en Estados Unidos (o sea, a la abrumadora mayoría de las empresas de Estados Unidos). Tampoco estaba prohibido por la ley el turismo masivo de Estados Unidos hacia Cuba. Todas las sanciones existentes en ese momento estaban contenidas en decretos presidenciales (Executive Orders), que, naturalmente, podían ser eliminadas por otros decretos presidenciales, en cualquier momento, por cualquier Presidente.
            Como yo estaba convencido que ninguna dictadura en la historia ha cedido algo, jamás, a la oposición democrática a cambio de nada, y como no confiaba en que el Presidente de Estados Unidos insistiera en que estuviera encaminada una genuina transición democrática para los cubanos antes de levantarle el embargo al régimen, me propuse a codificar, a convertir en ley, esos decretos presidenciales; las prohibiciones al comercio, el financiamiento, y el turismo masivo de Estados Unidos con Cuba, y a condicionar, también en la ley, el levantamiento de esas sanciones (conocidas comúnmente como “el embargo”) a tres condiciones en Cuba: 1) la liberación de todos los presos políticos, sin excepciones; 2) la legalización de todos los partidos políticos, sin excepciones, de la prensa independiente y de los sindicatos obreros libres; y 3) la convocatoria de elecciones libres con supervisión internacional para los cubanos.
            En marzo de 1996, con la decisiva ayuda de Ileana Ros-Lehtinen y Bob Menéndez, logré la codificación. Todos los decretos presidenciales que constituían el embargo se convirtieron en ley, como así también las tres condiciones para su levantamiento. Creo que fue lo más importante que pude hacer durante mis 18 años en el Congreso de Estados Unidos.
            Estaba convencido entonces y sigo creyendo que el embargo americano y el condicionamiento de su levantamiento a que esté encaminada una genuina transición democrática a través de la obtención de las tres condiciones, constituyen un instrumento de extraordinaria importancia en manos de la oposición cubana.

Monday, March 25, 2013

Una Singular Visión



Por Lincoln Diaz-Balart


            En un artículo que tituló “El Banquero del Terrorismo”, mi padre, Rafael Diaz-Balart, escribió en 2001:

“El psicópata endemoniado de La Habana protege celosamente las cuentas secretas con los millones de dólares que guardan en los bancos cubanos terroristas y narcotraficantes de todas las latitudes. Hay que recordar que hace muchos años se comprobó que el producto del asalto a un camión blindado cometido por los llamados macheteros boricuas en Estados Unidos fue a parar al santuario terrorista de Cuba. Y es que no solamente narcotraficantes, secuestradores y terroristas guardan y lavan impunemente sus dineros en bancos cubanos, sino también lo hacen otros rufianes que han esquilmado a sus pueblos, como Carlos Salinas de Gortari.

Los dineros de toda esa tropa de delincuentes llegan a Cuba bajo la protección de la pandilla que esclaviza a nuestra Patria y allí se guarda en los bancos “revolucionarios”. Después, el Banco Nacional de Cuba, coloca esos dineros a su nombre en Bancos de Canadá, Europa y otras latitudes y obtiene intereses y otras ganancias financieras que, al regresar a Cuba, son repartidos alícuotamente entre los bandidos asociados al tirano. Se produce así el lavado del dinero del narco-tráfico, del terrorismo, de los secuestradores y de la corrupción de toda índole.

Por eso, el tirano de Cuba no permite que se analicen las entrañas de sus bancos. Es el perfecto banquero de los terroristas y demás delincuentes internacionales.”

Hace unos días, el sitio digital Zambia Watchdog, publicó la siguiente noticia:

“Wynter Kabimba, ministro de Justicia de Zambia y secretario general del Frente Patriótico (FP), partido de gobierno, viajó a Cuba para abrir cuentas secretas con dinero saqueado al país. M´membe viaja a Cuba al menos dos veces al mes con portafolios llenos de dólares. Kabimba fue a formalizar las operaciones de cuentas bancarias suyas y de sus jefes porque ellos saben que el dinero malversado y depositado en cuentas secretas en bancos suizos y en otros paraísos fiscales es extremadamente difícil de acceder.”

Una y otra vez me sucedió durante los 18 años que estuve en el Congreso de Estados Unidos. En informes de la comunidad de inteligencia, escuchaba información que ya había recibido, muchas veces años antes, de mi padre.

Él no recibía informes de la comunidad de inteligencia, pero Rafael Diaz-Balart tenía una capacidad de percepción y de análisis – una visión – singular, que nunca dejará de impresionarme.

Tuesday, March 12, 2013

Lincoln Diaz-Balart habla sobre la muerte de Chávez

El ex-congresista Lincoln Diaz-Balart habla de las próximas elecciones en Venezuela aquí.

Monday, February 4, 2013

Alfredo Moreno y los Patriotas Cubanos de Tampa

Con mi amigo Alfredo Moreno frente a La Casa Cuba de Tampa    
Conmemorando el natalicio de Martí en Tampa, 27 de enero de 2013    


Por Lincoln Díaz-Balart

            Conocí al patriota cubano Alfredo Moreno durante mis años de estudiante universitario en el New College, de Sarasota, Florida (1973-1976). Yo formaba parte durante esos años de una organización estudiantil que trabajaba por la libertad de Cuba, llamada Abdala. Era el único miembro de Abdala (y el único cubano) en el New College en Sarasota.

            Un día salió publicada una breve nota en el Sarasota Herald-Tribune sobre el hecho de que en New College había un joven estudiante cubano, miembro de Abdala. Y entonces se apareció, en mi dormitorio universitario una tarde, una delegación de patriotas cubanos que vivían y trabajaban en Sarasota, dirigidos por Alfredo Moreno. Recuerdo que uno de ellos era el “Maître D” del Restaurante “Columbia” en Sarasota, Claudio Guinart. Alfredo Moreno también trabajaba en un restaurante del área. Los patriotas cubanos que vivian en Sarasota y yo compartíamos el amor y la devoción por Cuba, y nos hicimos grandes amigos. Alfredo Moreno me invitó a participar junto a él en un acto conmemorando la lucha y muerte del General Antonio Maceo frente al ayuntamiento de Sarasota.

            Han pasado casi 40 años, y mi amistad con Alfredo Moreno sigue inalterable. Igual que continúa nuestra devoción y nuestro amor por Cuba y los cubanos, y nuestra lucha por Cuba libre.

            Alfredo Moreno es ahora el Presidente de La Casa Cuba de Tampa. Allí estuve en la mañana del domingo 27 de enero, acompañado por mi colaboradora del Instituto La Rosa Blanca, la doctora Diana Arteaga, celebrando el 160 aniversario del natalicio del Apóstol de la libertad de Cuba.

            Más tarde ese día, tras haber visitado el Club Cívico Cubano, donde los patriotas cubanos el Coronel Orlando Rodriguez y Nilda Plasencia muy gentilmente nos enseñaron el importante museo de cubanía existente allí, nos reunimos unos 150 cubanos en un almuerzo convocado por La Casa Cuba, para recordar nuevamente a Martí y pensar juntos sobre el futuro de Cuba y su libertad.

            Durante el almuerzo, les dije a los presentes que, aunque el tirano cubano (y su hermano, el tirano en funciones) continúan controlando la chequera de Chávez (de los fondos que el régimen chavista les roba al pueblo venezolano), y que los Castro están orquestando la transición venezolana para continuar controlando la chequera de Chávez aún más allá de la vida de Chávez, con el visto bueno de la Administración Obama, la libertad de Cuba se acerca.

            Se acerca la libertad de Cuba porque a los Castro ya solo les queda la represión para mantenerse en el poder y han logrado que todo el pueblo cubano sienta repulsión por ellos. Es solo cuestión de tiempo.

            Los héroes de la oposición interna crecen, en número y en heroísmo, cada día. El loco endemoniado, fuente de toda idea de la tiranía por 54 años, pronto pasará de ser cadáver insepulto a cadáver sepultado. Entonces el tirano en funciones no podrá mantener intactas las estructuras de poder del régimen. Inevitablemente y de forma inexorable, la tiranía se pudre, se fosiliza, se desmiembra.

            Y es importante tomar conciencia de lo que significará para el futuro de Cuba el poder político cubano-americano en Estados Unidos. Y, muy en especial, el amor por Cuba que llevan en sus corazones dos millones de cubano-americanos. Las nuevas generaciones de cubano-americanos quieren ver a Cuba feliz, próspera, y libre. Y la devoción por Cuba que llevan los jóvenes cubano-americanos en sus almas se debe a sus abuelos, al amor por Cuba que siempre vieron y sintieron en sus abuelos. A esos abuelos, cientos de miles de nobles patriotas cubanos, Cuba siempre les estará agradecida. Si quieren realmente saber de qué estoy hablando, vayan al hermoso hogar en Tampa de Mario y Caruca Quevedo y vean el bello cuadro y el escrito, obras de la nieta de ellos dedicadas a su abuelo, el patriota cubano Mario Quevedo.

            Yo siempre les estaré agradecido, a mi gran amigo Alfredo Moreno y a todos los patriotas de La Casa Cuba y del Club Cívico Cubano de Tampa, por el cariño que me demostraron, y especialmente por su amor por Cuba.